¡Menuda oscuridad!
El dolor de espalda ya no te deja respirar apenas. Cerca de la escápula se te clavan puñales... atados con una cuerda que estira de tu cabeza hacia dentro, queriéndote absorber, replegarte.
Tumbado en la alfombra de tu habitación, solo te notas a ti entre tanto yeso, tanta baldosa, tanta rugosidad y formas lisas...te toca todo a la vez.
El dolor de espalda ya no te deja respirar apenas. Cerca de la escápula se te clavan puñales... atados con una cuerda que estira de tu cabeza hacia dentro, queriéndote absorber, replegarte.
Tumbado en la alfombra de tu habitación, solo te notas a ti entre tanto yeso, tanta baldosa, tanta rugosidad y formas lisas...te toca todo a la vez.
La lámpara te esta inyectando la luz directamente por la pupila, pero inunda todo tu cuerpo... el dolor desaparece, la luz te pone en éxtasis, disfrutas de ella.. y te eleva.
¡Menuda luz!

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